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La fotografía familiar es una forma preciosa de recordar etapas, gestos y momentos que cambian rápido. Creo sesiones naturales donde vuestra familia se sienta cómoda, auténtica y conectada.
Trabajo con un estilo cercano y espontáneo para que cada foto refleje vuestra esencia. Vosotros disfrutáis juntos; yo capturo vuestra historia familiar con luz, emoción y naturalidad.
La fotografía familiar es mucho más que una sesión de fotos: es un recuerdo de quiénes sois hoy, de cómo crecéis juntos y de los vínculos que os unen. Mi forma de trabajar busca capturar la esencia real de cada familia: risas improvisadas, abrazos, juegos, miradas cómplices y toda esa energía bonita que aparece cuando os sentís en confianza.
Podemos hacer la sesión en exterior, en vuestra casa, en estudio o en un lugar que tenga un significado especial para vosotros. Lo importante es que os sintáis cómodos. No busco poses rígidas ni momentos artificiales; prefiero que interactuéis con naturalidad mientras yo documento de forma discreta cada gesto y emoción.
Antes de la sesión, hablamos sobre vuestras ideas, el estilo que os gusta y el tipo de fotos que queréis conseguir. También os doy recomendaciones de vestuario, horarios de luz y localizaciones dependiendo de la época del año. La idea es crear un ambiente relajado que os permita olvidaros de la cámara y centraros en disfrutar en familia.
La fotografía familiar es ideal para actualizar álbumes, decorar el hogar, regalar a seres queridos o simplemente guardar recuerdos bonitos de etapas que pasan demasiado rápido.
Mi objetivo es que viváis la sesión sin estrés, especialmente si venís con peques. Sé que cada familia tiene su ritmo y me adapto a él. Si hace falta parar, cambiar de escenario o dejar que los niños exploren, lo hacemos sin prisas. La clave es que todo fluya.
Durante la sesión os guío suavemente cuando hace falta, pero siempre manteniendo un enfoque natural y espontáneo. Me fijo en los detalles: manos entrelazadas, juegos entre hermanos, miradas de complicidad o esos segundos tan vuestros que construyen una historia preciosa.
Después de la sesión, selecciono y edito cuidadosamente las mejores imágenes, buscando tonos cálidos, pieles naturales y una estética coherente. Recibiréis una galería online privada con todas las fotografías en alta resolución. Además, si queréis un recuerdo físico, puedo diseñar álbumes familiares o imprimir copias en materiales de alta calidad.
La fotografía familiar es una inversión emocional. Dentro de unos años, estas imágenes hablarán de vuestro presente: de cómo sois, de lo que compartís y del amor que os une.
Entre 45 y 90 minutos, dependiendo del lugar y de la dinámica de la familia.
Sí. Podemos hacer la sesión donde os sintáis más cómodos: naturaleza, ciudad, estudio o incluso en vuestra casa.
Para nada. Os guío suavemente y priorizo momentos naturales y espontáneos.
Tonos neutros, tejidos cómodos y colores que combinen entre vosotros. Antes de la sesión os paso una guía de vestuario.
Normalmente en 1 a 2 semanas, editadas y listas en una galería privada.